
LECTURA INTERPRETATIVA
TITULO: Niños con pataleta, adolescentes
desafiantes.
AUTOR: Amanda Céspedes Calderón
BIBLIOGRAFIA
CÉSPEDES, Amanda. Niños con
pataleta, adolescentes desafiantes, Santiago de Chile. Editorial:
Vergara, 2005, 154 P.
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ESTUDIO DEL AUTOR
BIOGRAFÍA
Amanda Céspedes Calderón estudió medicina en la Universidad de Chile, donde
se especializó en psiquiatría infantil y juvenil. Realizó un posgrado en
neuropsicología y neuropsiquiatría infantil en la Universitá degli Studi de
Turín, Italia. Actualmente es profesora adjunta asociada de la Escuela de
Psicología de la Pontificia Universidad Católica de Chile, asesora del Consejo
Consultivo Fundación Mírame y directora del Instituto de Neurociencias
Aplicadas a la Educación y Salud Mental del Escolar.
ANÁLISIS: NIÑOS CON PATALETA, ADOLESCENTES DESAFIANTES
CAPITULO I: Biología del mundo emocional
infantil.
CAPITULO II: Psicología de la vida emocional
infantil: personalidad y conducta.
A. Palabras
claves:
- Agresividad: Conjunto de patrones de actividad que pueden
manifestarse con intensidad variable, incluyendo desde la
pelea ficticia hasta los gestos o expansiones verbales que aparecen
en el curso de cualquier negociación.
- Autorregulación: Capacidad de una entidad para regularse a si
misma, en base al control y monitoreo voluntario.
- Atribucionalidad: Capacidad de asumir las consecuencias propias de
las acciones
- Conducta: La conducta está
relacionada a la modalidad que
tiene una persona para comportarse en diversos ámbitos de su vida.
- Carácter: Conjunto
de cualidades psíquicas y afectivas que condicionan la conducta de cada
individuo o de un pueblo.
- Dimensión Afectiva Se destaca
por ese sentimiento de afecto el cual es la fuerza creadora que mueve al
mundo , que permite hacer grandes cosas.
- Emociones: Reacciones psicofisiológicas que
representan modos de adaptación a ciertos estímulos ambientales o de uno
mismo.
- Funciones
biológicas: Conjunto de eventos que se producen en un ser
vivo.
- Impulsos: Estímulos internos a la acción o incentivos que son
estímulos externos a la acción
- Ser social: Aquel que nace dentro de una sociedad, se dice que
se es social por el continuo interactuar con las personas que nos rodean
a nivel escolar, laborar y familiar.
B.
Ideas principales:
Las
emociones son estados internos pasajeros que poseen una valencia positiva o
negativa. Surgen de emociones primarias instaladas en el cerebro humano desde
el nacimiento: la alegría, la quietud, la rabia y el miedo.
El niño desarrolla lenta y gradualmente estrategias efectivas para darles
un cauce adecuado a las emociones que lo desbordan. Cuando las condiciones
internas y ambientales son ideales, las estructuras cerebrales van madurando y
permitiendo una autorregulación relativamente eficiente, automática, espontánea
e inmediata. Al encontrar ese cauce, la rabia y, en ocasiones, el miedo
emerge en forma de una pataleta o de un comportamiento oposicionista.
El niño deja atrás la libertad primaria, propia del preescolar, que le
permitía dar rienda suelta a sus impulsos, y adquiere una segunda libertad, de
tipo social, en la cual se rige por convenciones y acuerdos que acepta como
propios.
En los primeros veinte años de la vida, el ser humano aún no es autónomo y
depende del conjunto de normas y límites que le imponen los padres, la escuela
y la sociedad como requisito para lograr ser aceptado como ser social.
Desde muy temprano, la vida le impone desafíos al niño. El grado de éxito
que tenga en afrontarlos depende de una dimensión de la personalidad humana
denominada "carácter". La formación del carácter se sustenta en
la presencia de un conjunto de funciones cerebrales destinadas a administrar
eficientemente los talentos cognitivos y sociales, pero depende de modo muy
íntimo de un mediador, un educador del carácter.
C. Objeto de estudio principal
El objeto de
estudio principal es el mundo emocional infantil, gracias a este podemos
entender, abordar sus conductas desafiantes y poder comprender y manejar
adecuadamente estos conflictos.
D. Objeto de estudio secundario:
El objeto secundario es el carácter, su función es permitir al niño
disponer de un conjunto de destrezas que le otorgan solidez, consistencia y
objetividad para enfrentar los desafíos que la vida presenta.
E. Problematización:
¿De
qué manera el carácter del niño incide en su mundo emocional infantil y en
sus diferentes problemas conductuales?
F. Resumen Capítulos I y II.
En el
capítulo I de la de la mano de la escritora damos una visión al mundo emocional
infantil, para poder entender las conductas desafiantes tanto de niños como
adolescentes. La conducta oposicionista que en la gran mayoría de casos se
presenta en los niños pequeños como pataletas y en los niños más grandes como
confrontaciones con los padres, desobediencia y tendencia a molestar
intencionalmente puede tener su origen en factores biológicos o
psicológicos. Entre ellos se encuentran la ansiedad, el miedo, la dificultad
para autorregular las emociones, la tendencia a atribuir a otros las consecuencias
de las acciones propias y el acto de obedecer sólo por temor al castigo. El
temperamento es quien debe organizar funciones
biológicas que a su vez son la respuesta de los anteriores factores
mencionados. Gracias a la ansiedad podemos enfrentar adecuadamente
situaciones desafiantes o amenazantes, por lo tanto la ansiedad puede facilitar
las conductas impulsivas. Las emociones es otro de los factores
biológicos y psicológicos que hacen parte del mundo emocional del niño. Hasta el
primer año y medio de vida, las emociones son como ríos que acaban de nacer y
deben buscar su cauce para no desbordarse. Son los adultos quienes deben
constituir ese cauce al ofrecer atención a la rabia que se origina.
Con
los casos de Fabián (3 años) y Magdalena (10 meses), pudimos comprender
que es a partir de los ocho o diez meses de edad, que el niño desarrolla
lenta y gradualmente estrategias efectivas para darles un cauce adecuado a las
emociones que lo desbordan. A partir de los cinco o seis años de edad el niño
se autorregula refugiándose entre los brazos acogedores del adulto. Durante la
pubertad se desarrollan áreas cerebrales que favorecen la reflexión y el
autoconocimiento. El adolescente aprende a replegarse mentalmente sobre
sí mismo (autocontrol) y analizar de modo flexible a través de su lenguaje
interno, la memoria de sus experiencias y las enseñanzas. Cuando no encuentra
ese cauce, la rabia y, en ocasiones, el miedo emerge en forma de una pataleta o
de un comportamiento oposicionista.
Las
emociones han estado ligadas a la agresividad; esta se activa en forma
instantánea, sin mediación de tiempo ni elaboración consciente en situaciones
como cuando aparece un extraño en nuestro territorio. Entre el nacimiento y
diez meses de edad, el niño no discrimina entre conocidos y desconocidos. Pero
el bebé sociable da paso a uno cauteloso que teme a los desconocidos cuando un
extraño intenta cogerlo en brazos. A partir de ese momento, y gracias a la
maduración de estructuras cerebrales específicas, el niño y más adelante el
adulto reaccionará "territorialmente", experimentando intensa
agresividad cuando su terreno sea invadido por un extraño. Serán las
reacciones amistosas del otro las que neutralizarán el torrente agresivo
que amenaza convertirse en una conducta de daño. Tal es el caso de José Tomás
un claro ejemplo de esta situación.
La agresividad también se origina cuando percibimos
provocación, al expresar burla o intento de sometimiento por la fuerza. Las
actitudes burlonas por parte de los adultos despiertan en el niño una intensa
agresividad que se moviliza como una energía que se desborda en conductas de
daño. Años más tarde, la la terquedad se reedita en el adolescente que
siente los intentos de control de un adulto (padre, profesor) o de un hermano
mayor, como se presentó en el caso de Alan y Adolfo el niño menor (Alan) puede
reaccionar en forma impulsiva ante las conductas de burla y sometimiento del
hermano mayor (Adolfo). Y
finalmente la agresividad se exhibe cuando no decodificamos adecuadamente las
señales amistosas de quien es percibido como extraño o antagonista. Hay niños
que presentan alteraciones de diverso grado y naturaleza en ciertas regiones
cerebrales encargadas de percibir al otro como ser humano, decodificar sus
códigos comunicativos. Son comúnmente los niños y adultos con
síndrome de Asperger.El resultado es la aparición inmediata de conductas agresivas
extremas que se caracterizan por su elevada connotación impulsiva.
En el capitulo II se habla acerca de
que en los primeros veinte años de la vida, el ser humano aún no es autónomo y
depende del conjunto de normas y límites que le imponen los padres, la escuela
y la sociedad como requisito para lograr ser aceptado como ser social. Esta
capacidad es el fundamento psicológico del desarrollo moral y una condición
básica para poseer inteligencia emocional. Esta capacidad se sustenta, entre
varios otros factores, en la atribucionalidad. La atribucionalidad es la
capacidad de asumir las consecuencias propias de las acciones. Mediante el
ejemplo de Arturo, observamos que este adolescente de 14 años presenta una
atribucionalidad externa, la cual le dificulta su oportuno desarrollo moral. Se
caracteriza por tener una pobre capacidad reflexiva, mostrarse impulsivo cuando
se les invita a reconocer su responsabilidad en determinadas acciones. Así
mismo, se fundamenta en el locus del control proceso por el cual el niño regula
socialmente su conducta, adquiriendo una libertad de tipo social. Y por
último pero no menos importante se fundamenta en el carácter. Desde muy
temprano, la vida le impone desafíos al niño, el grado de éxito que tenga en
afrontarlos depende de una dimensión de la personalidad humana denominada
"carácter. La formación del carácter se sustenta en la presencia de un
conjunto de funciones cerebrales destinadas a administrar eficientemente los
talentos cognitivos y sociales, pero depende de modo muy íntimo de un educador
del carácter.
ANÁLISIS: NIÑOS CON PATALETA, ADOLESCENTES DESAFIANTES
CAPITULO III Educación emocional: El papel
del ambiente
CAPITULO IV Conducta rebelde propia de la edad de
desarrollo
A. Palabras Claves:
· Adultos significativos: Son los responsables de apoyar y estimular el desarrollo integral de los niños y niñas, contribuyendo a fortalecer su afectividad, su socialización y su construcción del saber.
· Crisis existencial: Es una crisis de valores, un golpe de estado ético y moral al concepto personal que se tiene del del mundo y de la vida.
· Crisis existencial: Es una crisis de valores, un golpe de estado ético y moral al concepto personal que se tiene del del mundo y de la vida.
· Desarrollo infantil: Sucesión de etapas en las que se dan una serie de cambios físicos y psicológicos, que van a implicar el crecimiento del niño.
· Educación emocional: Es la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos, y la habilidad para manejarlos.
· Libertad: Es la capacidad que posee el ser humano de poder obrar según su propia voluntad, a lo largo de su vida; por lo que es responsable de sus actos.
· Normas básicas: Son un conjunto de reglas o pautas a las que se ajustan las conductas o normas sociales que sirve para regular y definir el desarrollo de comportamientos comunes.
· Pataleta: Expresión conductual de intensa rabia,caracterizada por llantos, gritos y comportamientos primitivos.
· Poder coercitivo: es la presión ejercida sobre alguien para forzar su voluntad o su conducta.
· Poder coercitivo: es la presión ejercida sobre alguien para forzar su voluntad o su conducta.
· Rebeldía: Actitud propia de adolescentes de Rechazar normas impuestas por sus padres y perder el control de sus emociones.
· Socializar: Implantar normas y limites, educar emocionalmente y acompañar al niño en el cumplimiento de tareas.
B. Ideas
Principales:
La principal causa de las deficiencias y serios errores en la educación
emocional de niños y adolescentes se debe a la incapacidad de los adultos de
usar el sentido común, empalizar con los más pequeños y conocer mínimamente la
biología y psicología de la niñez.
Los adultos significativos tienen
como misión educar las emociones de los niños para que desarrollen una temprana
autorregulación emocional, aprendan a ser reflexivos, incorporen gradualmente
un corpus valórico, se hagan cargo de modo responsable de las consecuencias de
sus acciones y construyan el carácter.
Las tareas de cumplimiento". Se
trata de objetivos que se deben alcanzar a determinada edad para acceder a una
siguiente etapa de desarrollo sobre una plataforma suficientemente sólida.
Constituyen dimensiones del crecimiento cognitivo, emocional y social de los
niños y son relativamente universales.
A medida en que el niño crece, la
verticalidad se reduce y es reemplazada gradualmente por una obediencia
sustentada en el respeto. Pero en la adolescencia la relación se hace
horizontal, de modo que el adulto queda en una situación desmedrada a menos que
se valide ante los ojos del adolescente como digno de respeto y confianza.
C.Objeto de estudio principal:
El objeto de estudio principal son las tareas de
socializacion, su funcion principal es desarrollar en el niño todas las
dimensiones del crecimiento y con esto poder acceder a la siguiente etapa de
desarrollo.
D. Objeto de estudio
secundario:
El objeto de estudio principal es la
rebeldía, su papel es expresar la búsqueda constante de identidad
tanto en el niño como en el adolescente.
E. Problematización
¿Por qué las tareas de socialización mal realizadas
por los adultos significativos posibilitan la aparición de problemas
de rebeldía en niños y adolescentes?
F. Resumen Capítulos III y IV
En el capítulo III se explica
el por qué los comportamientos errados de niños y adolescentes pueden ser
favorecidos y perpetuados por los adultos. Esto sucede cada vez que los adultos
cometen errores en su papel de agentes socializadores del niño. Socializar es
implantar normas y límites, educar emocionalmente y acompañar al niño en el
cumplimiento de tareas. Es un trabajo complejo, exigente y arduo, que debe llevarse
a cabo sistemáticamente por varios años. La principal causa de las deficiencias
y serios errores en la educación emocional de niños y adolescentes se debe a la
incapacidad o dificultad de los adultos de usar el sentido común, empalizar con
los más pequeños y conocer mínimamente la biología y psicología de la niñez.
Ser un adulto significativo en
la vida de un niño es una enorme responsabilidad y muchos adultos parecen no
haberla dimensionado en forma cabal. Entre las tareas de socialización que
deben cumplir los adultos significativos está Implantar normas en forma
oportuna y sistemática. El adulto fija la norma y el niño la acepta y la
cumple, por lo tanto, hay un contrato de obediencia. Inicialmente se trata de
una obediencia impuesta, pero pocos años después, una vez que el niño comprende
y acepta los fundamentos de la norma, ésta se transforma en un principio
valórico. En los hogares son esenciales normas tales como el respeto. Esta
norma fundamental se debe inculcar tempranamente, antes de los cinco años de
edad, y tiene que consolidarse a través del ejemplo. A través del ejemplo de
Martin un niño de sólo 4 años, entendemos la razón de su mal vocabulario. Los
padres no se detuvieron a pensar que aquello que los chicos aprenden corno
modelo en la casa, lo hacen suyo y lo muestran como estilos habituales de
comportamiento en otros contextos. Así mismo, los hábitos de orden y de buen
uso del tiempo constituyen normas básicas. Los adultos deben implementar de
límites claros, consistentes y flexibles, los cuales deben ser necesariamente
flexibles y acomodarse a variables tales como la edad y el nivel de madurez de
los hijos.
Los adultos significativos
tienen como misión educar las emociones de los niños para que desarrollen una
temprana autorregulación emocional, aprendan a ser reflexivos, incorporen
gradualmente un corpus valórico, se hagan cargo de modo responsable de las
consecuencias de sus acciones y construyan el carácter. Para ser un buen
educador emocional es indispensable poseer un conocimiento intuitivo o
científico de las tareas del desarrollo infantojuvenil, denominadas
"tareas de cumplimiento". Se trata de objetivos que se deben alcanzar
a determinada edad para acceder a una siguiente etapa de desarrollo sobre una
plataforma suficientemente sólida. Constituyen dimensiones del crecimiento
cognitivo, emocional y social de los niños y son relativamente universales. En
cada una de estas tareas es necesaria la presencia de adultos significativos.
Lamentablemente, el desconocimiento de estos objetivos o la tendencia de los
adultos a aferrarse a prejuicios relativos al desarrollo infantil y a aplicar
técnicas intuitivas suele perjudicar el desarrollo infantil al impedir que cada
tarea de cumplimiento se complete para dar paso a la próxima. Estos errores
facilitan y perpetúan un problema de conducta.
El niño, y luego el adolescente,
atraviesa sucesivas crisis del desarrollo, las cuales obedecen a dos causas. La
primera radica en las modificaciones cerebrales y la segunda se relaciona con
los escenarios histórico, geográfico y biográfico en los cuales cada ser humano
vive su guión existencial. Estos escenarios se imbrican íntimamente provocando
fenómenos conductuales específicos, entre los cuales las crisis conductuales
ocupan un lugar destacado, pero no el único. La conducta rebelde durante el
desarrollo es un fenómeno distinto. Es la expresión visible de una pugna
subterránea entre el niño y el adulto, que se origina en las distintas
concepciones de libertad, autonomía y autodeterminación que abrigan y defienden
cada uno, pugna similar a la vivida por las colonias americanas al momento de
optar por la libertad y luchar por conquistar su autonomía como nación y su
derecho a la autodeterminación política. Bajo esta óptica podemos representar
tres grandes momentos de rebeldía como parte del desarrollo: la rebeldía del
párvulo o preescolar, la rebeldía puberal y la rebeldía adolescente.
En la rebeldía del párvulo moverse
con objetivo exploratorio y de aprendizaje a través de la experiencia es una
tarea primordial en estos primeros cinco años de la vida. En esta primera
tarea de cumplimento se oculta el germen de la primigenia rebeldía infantil, la
cual, si bien es transitoria, en muchos niños se convierte en el capítulo
inicial de una senda de desencuentros con los adultos, desencuentros
articulados en torno al gozo de la libertad. La imposición de límites y el
adquirir las normas básicas para insertarse en una estructura social son causas
evidentes de la aparición de la rebeldía. Al tener estas dos tareas de
cumplimento simultáneas, se potencia en el niño la percepción de que el adulto
intenta someterlo, lo que se opone a su búsqueda infantil de libertad.
Mientras que la rebeldía del adolescente se manifiesta en sus conquistas
del que se ven empañadas por ciertas características neurobiológicas y
psicológicas que aportan una cuota de dificultad al proceso. Entre ellas están
ciertas modificaciones cerebrales propias del proceso neuromadurativo
determinan en el adolescente una tendencia a la disforia. Esta característica
se refiere a una mezcla de disgusto, irritabilidad y menor tolerancia a las
frustraciones. De igual manera Comienza una prolongada fase de omnipotencia y
omnisciencia que irrita a los adultos. Los adolescentes probablemente debido a
una impronta filogenética se sienten y poseedores de la verdad sobre las
grandes cuestiones existenciales. En la adolescencia la relación se hace
horizontal, de modo que el adulto queda en una situación desmedrada a menos que
se valide ante los ojos del adolescente como digno de respeto y confianza. Y
por último la capacidad reflexiva del adolescente se hace autónoma, es decir,
ya no se apoya en las premisas de otros, sino que en sistemas de creencias y
cosmovisiones que él mismo construye, como lo pudimos observar con el caso de
Cristóbal al escoger lo que quería para su proyecto de vida.
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